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ASAGA se opone frontalmente al cierre de oficinas bancarias en el rural

La Asociación Agraria de Galicia le pide a las entidades financieras que no deje a los ayuntamientos pequeños sin un servicio fundamental

Después de las decisiones tomadas por varias entidades bancarias (entre las que se encuentra la mayoritaria en nuestra comunidad, ABANCA) de cerrar oficinas en diferentes ayuntamientos de las cuatro provincias gallegas, la Asociación Agraria de Galicia quiere manifestar su total rechazo a esta política empresarial. En la mayoría de los casos, estamos a hablar de que muchos ayuntamientos se quedarán sin ninguna entidad bancaria en su término municipal.

De no dar marcha atrás, esta situación obligaría a muchos habitantes de nuestro rural a hacer grandes desplazamientos para realizar cualquier gestión financiera, o simplemente para sacar dinero en efectivo. Distancias a las que, en la mayoría de los casos, habría que sumar los kilómetros que ya tienen que recorrer desde su casa hasta la parroquia en la que se encuentra la oficina, cuando no viven en la capital municipal.

Graves prejuicios para los empresarios agrícolas

Uno de los colectivos más perjudicados por esta decisión es el de los empresarios y los profesionales del agro. Los propietarios de las explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales necesitan tener en su propio ayuntamiento una atención personalizada que les facilite las múltiples gestiones que necesitan para desarrollar su labor profesional: créditos, hipotecas, gestión de la PAC, búsqueda de financiación, etc. Un agricultor o ganadero que trabaja los siete días de la semana no se puede permitir perder toda una mañana o todo un día para desplazarse a otro ayuntamiento si quiere hacer cualquier gestión bancaria.

Desde ASAGA le pedimos a los dirigentes de ABANCA y del resto de entidades financieras que reconsideren esta decisión, ya que el daño que le pueden hacer al rural gallego es terrible. En esta época en la que tanto se habla de la “España vaciada” y de la necesidad de políticas que favorezcan la fijación de habitantes en los pueblos, el cierre de las oficinas bancarias significaría una grave pérdida dentro de los ya de por si escasos servicios de los que disponemos en las comarcas menos habitadas.

Fotografía: César Quián, La Voz de Galicia